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					<journal-title>methaodos.revista de ciencias sociales</journal-title>
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				<article-title xml:lang="es">Haciendo camino en el Turismo Cultural  | Paving the way in Cultural Tourism</article-title>
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            <bio><p>coordinadora del monográfico sobre Turismo Cultural 
methaodos.revista de ciencias sociales</p></bio>
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    <title>EDITORIAL</title>
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    <p><bold>methaodos.</bold><bold>revista de ciencias sociales</bold> presenta su segundo monográfico y lo hace contribuyendo a través de un número dedicado al Turismo Cultural, cuando nos acercamos a casi medio siglo de Turismo Cultural. En efecto, cuarenta años han transcurrido desde que, en 1976, la UNESCO hiciera su primera declaración sobre el Turismo Cultural aportando su visión patrimonial, a la que se incorporaría la OMT en 1995 incorporando su propia perspectiva turística. Al poco tiempo, en 1999, el ICOMOS redactaría su Carta de Turismo Cultural. Y los mismos cuarenta años desde que, en la década de los años 80, se consolidara el Turismo Cultural como forma de turismo alternativo y reacción al turismo de masas, dentro de los nuevos entornos socioeconómicos y culturales que se estaban produciendo.</p>
    <p>Desde entonces ha habido definiciones y múltiples acercamientos al Turismo Cultural, una categoría dentro del Turismo como se designó en el PNIT (2012-15), pero sobre todo la resultante de interacciones entre los campos de la Cultura y del Turismo, entre oferta y demanda, en la que están implicados territorio, viajeros y sociedad local, y dando lugar así a un fenómeno dinámico, cambiante y en continua evolución. En torno a él, se ha desarrollado una relevante labor de investigación, con la creación de Grupos, Redes de colaboración como la Red Unitwin-Unesco “Culture, Tourisme, Développement” de Paris I Sorbonne, y la generación de Proyectos, que permite comprobar la larga marcha del Turismo Cultural hasta la actualidad. Basta con consultar las primeras publicaciones de finales de los años 80 y las más recientes síntesis para percatarse de cuánto se ha cambiado, de la evolución y del largo camino realizado, al mismo tiempo que se han incorporado nuevas disciplinas al estudio del Turismo Cultural.</p>
    <p>En la actualidad, se tiende a considerar el Turismo Cultural como un objeto de producción y de consumo, siendo ya común su análisis desde la demanda, el marketing, como imagen y marca de un destino y así, estamos empezando a vivir una cierta masificación de la cultura e incluso del patrimonio, cuando en el imaginario de turistas y visitantes el Turismo Cultural es sinónimo de una práctica minoritaria y excelsa por su vinculación con el patrimonio y las artes, y se rodea de una aureola de calidad y de educación, frente al mero entretenimiento y ocio. Por ello, estamos asistiendo a la parcelación del Turismo Cultural, a su segmentación en función de las distintas demandas de los viajeros, de sus motivaciones como consumidores y según los atractivos y destinos. Desde el enfoque territorial, apoyo y fundamento del turismo, se ha querido ver en el Turismo Cultural una oportunidad de desarrollo económico y social a través de la puesta en marcha de acciones sobre el patrimonio, conservación e interpretación, y sobre otros atractivos culturales con quienes tiene que compartir también formas más intangibles como la creatividad y la experiencia, prácticas que están creando multitud de dinámicas.</p>
    <p>El Turismo Cultural se puede considerar, por lo tanto, como un sinónimo de variedad de productos, con diferentes modalidades, que genera dinámicas y sinergias que interrelacionan lo cultural y lo social con lo territorial, pero también, en términos económicos, como un indicador de ingresos elevados por día de estancia. Los destinos han ido buscando nuevas políticas, modelos de gobernanza y una integración pública-privada. Por su parte, la sociedad local se ha ido implicando en estos procesos patrimoniales y culturales. Han surgido nuevas prácticas y una sociedad más dinámica e involucrada en su propia identidad. En ese sentido, la determinación de una empleabilidad común al turismo y a la cultura puede empezar a marcar los cimientos sociales y económicos del Turismo Cultural, asociando diferentes campos profesionales y cohesionando un sector social del Turismo Cultural.</p>
    <p>Sin embargo, también se están percibiendo contradicciones y reacciones. Junto a estos aires de bonanza en el Turismo Cultural, análisis específicos y regionales llegan a matizar este optimismo. Los análisis de demanda permiten diferenciar entre la motivación cultural de los visitantes y la práctica de actividades culturales, entre los flujos de turismo nacional e internacional, entre destinos, rurales o urbanos, y entre continentes, con marcadas diferencias entre atractivos, experiencias y productos, poniendo de relieve la complejidad y variedad de esta forma de turismo. Los análisis de la oferta testimonian un fuerte desequilibrio entre oferta y demanda y una escasa planificación, mientras que los atractivos turísticos culturales van perdiendo, en algunos casos, su carácter minoritario que lo definían en un principio.</p>
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    <title>1. <bold>El monográfico de ‘</bold><bold>methaodos.</bold><bold>revista de ciencias sociales</bold><bold>’</bold><bold> sobre Turismo Cultural</bold></title>
    <p/>
    <p>En este contexto, ha surgido la elaboración del monográfico de ‘<bold>methaodos.</bold><bold>revista de ciencias sociales</bold><bold>’ </bold>sobre Turismo Cultural. Ha sido la respuesta a una llamada nacional e internacional dirigida a expertos profesionales, profesores e investigadores especializados que permitiera de forma aleatoria trazar el Turismo Cultural, ver aflorar temáticas y problemáticas actuales, poner de relieve metodologías y fuentes básicas de investigación, y marcar un estado de la investigación y de las tendencias. La especificidad de la publicación, una llamada, explica la respuesta en forma de numerosos casos prácticos, en diferentes escenarios y bajo diferentes problemáticas. Es esa una de las riquezas del Monográfico. Con las respuestas obtenidas, el grupo de investigación <bold>methaodos.</bold><bold>org</bold> de metodología para la investigación social aplicada puede plantear unas pautas y caminos que se están trazando o consolidando, específicos para el Turismo Cultural, dentro de una interdisciplinariedad, cada vez más evidente y afianzada.</p>
    <p>El primer resultante ha sido, así, la comprobación de la firmeza del Turismo Cultural, de su vigencia y de su coherencia, junto a la gran variedad y multiplicidad de formas, al mismo tiempo que se deduce su viveza y modernidad en ideas, en su tratamiento y en prácticas innovadoras. Los trabajos presentados por los profesores Kadri y Khomsi, Martino, Trono y Oliva, junto con la Dra. Origet du Cluzeau materializan estas primeras apreciaciones. Se dibuja con claridad la identificación del Turismo Cultural con los productos culturales, confirmándose, además, la fortaleza de las Rutas en forma de Rutas históricas como uno de sus componentes más paradigmáticos, junto con las Artes Contemporáneas con una capacidad de imbricarse en el Turismo, compleja y variada pero dinámica. El homo viator emerge como el protagonista de nuevos patrimonios (Literatura y el propio patrimonio inmaterial), de experiencias, productos y Rutas históricas. El Arte contemporáneo y otras formas culturales contemporáneas son el puente, por otra parte, hacia el marco territorial urbano y la ciudad como destino turístico y/o cultural. Ha llegado ésta a confundirse como territorio por excelencia del Turismo Cultural, como destino cultural elitista, mientras emerge y se propone aquí el Turismo de Metrópoli como forma diferenciada de gran ciudad, donde se integran todas las expresiones culturales y la gran variedad de desarrollos sociales.</p>
    <p>Así dos grandes ejes se pueden deducir desde el principio, el que se refiere al Patrimonio Cultural en su modalidad más actual de nuevos patrimonios y nuevos productos como los Itinerarios y Rutas culturales, y el que se refiere al mundo contemporáneo, al arte y a la gran ciudad.</p>
    <p>Sin embargo, más allá de estas primeras consideraciones, las aportaciones son múltiples y facilitan la aprehensión del Turismo Cultural, a partir de una serie de campos temáticos que se pueden definir como unidades de análisis y de debate.</p>
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      <bold>2. Los atractivos turísticos patrimoniales</bold>
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    <p/>
    <p>El primero de los campos es el del patrimonio cultural, material e inmaterial, en su apreciación más amplia. Los Itinerarios Culturales (Rutas) y los Bienes Patrimonio de la Humanidad, que fueron la esencia de la eclosión del Turismo Cultural, continúan siendo objeto de análisis y de estudio, bajo nuevas perspectivas, y conforman todavía el tronco del Turismo Cultural (profs Castel-Branco y Soares, Martín Duque, Menchero, Sow, Torres, Trono y Oliva): Camino de Santiago Francés, Cartagena de Indias en Colombia, Saint-Louis en Senegal, Itinerario Cultural de los Omeyas en el Mediterráneo, y la Ruta histórica de San Pedro por el Salento (Italia), Lagos de las Azores. Al patrimonio inmaterial, específicamente, están dedicados varios estudios. Este patrimonio y el interés por el son una respuesta a la socialización y a la antropización del patrimonio, el ser humano es actualmente protagonista de su legado, muy lejos ya del legado material decimonónico, con el reconocimiento de formas inmateriales y de experiencias, patrimonio cultural reconocido en las leyes de patrimonio y en las convenciones de la UNESCO.</p>
    <p>La experiencia de la visita y la creatividad son las respuestas turísticas que están dando lugar a segmentos específicos de turismo dentro del Turismo Cultural, el Turismo literario (profesores Centocchi, Martino, Pérez Redondo), el Turismo religioso (profesores Lavín, Viteri, Medina y Martínez) y el Turismo bélico (profesores Navajas y González), campos que suponen, además, la integración de nuevas disciplinas de humanidades para el turismo. En ese sentido, se afianza el vínculo científico entre la Historia y el Turismo a través de la figura de San Pedro (profesores Trono y Oliva) con el estudio de las fuentes, o desde el planteamiento teórico del análisis de los procesos de creación de productos, como en el caso de los paisajes culturales de los Lagos de las Azores en clave de sostenibilidad turística, como lo han mostrado las profesoras Castel-Branco y Soares.</p>
    <p>Pero el patrimonio cultural, embrión del Turismo Cultural es, actualmente, sólo uno de los pilares de nuestro campo de estudio como lo ha subrayado la Dra Origet du Cluzeau. Los movimientos del Arte contemporáneo con sus especificidades sociales, económicas, territoriales y culturales constituyen uno de los más pujantes y atractivos futuros para el Turismo Cultural. Son como un tallo fresco por su dinamismo y por sus múltiples formas de interrelación con la sociedad local, como atractivos y al mismo tiempo como forma cultural local. En ese sentido, se imbrican especialmente en destinos urbanos, siendo la ciudad uno de los marcos más frecuentes de producción cultural.</p>
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      <bold>3. El territorio cultural y turístico</bold>
    </title>
    <p/>
    <p>Así, el territorio va a constituir otro campo temático para el Turismo Cultural; Turismo Cultural y Turismo Urbano que se han llegado a confundir. Pero los profesores Kadri y Khomsi diferencian un Turismo urbano vinculado con el patrimonio de un Turismo de Metrópoli centrado en grandes ciudades dinámicas con una multiplicada producción cultural. El análisis del caso de Montréal corrobora las limitaciones patrimoniales del Turismo urbano y subraya estas nuevas modalidades metropolitanas. Y, sin embargo, los territorios recogidos en este Monográfico están repartidos y, en gran parte, ubicados en espacios rurales (Itinerarios Culturales, Patrimonio Inmaterial, algunos casos de Turismo Literario), o en ciudades medias históricas, frente a la gran ciudad. Puede deducirse, por ello, una dualidad, o una diversificación: el Turismo Cultural de la gran ciudad como uno de los grandes ejes de análisis y el Turismo Cultural local y regional, alejado de los grandes núcleos turísticos, pequeños lugares y espacios rurales. Se dibuja, además, la ciudad media, individualizada de la gran metrópolis, ambas con propia personalidad turística. Si para el Turismo metropolitano la cultura está imbricada en la propia esencia de la ciudad, en el territorio rural o en los pequeños núcleos, el Turismo Cultural puede ser una oportunidad, con resultados inciertos. El territorio y todos sus componentes socio-económicos, junto con los atractivos o integrándose en él, constituye así el fundamento del Turismo Cultural.</p>
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    <title>
      <bold>4. Las cuestiones turísticas</bold>
    </title>
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    <p>Las cuestiones turísticas constituyen el siguiente campo temático el que tiene en cuenta las temáticas propias de la actividad turística en su interrelación con lo cultural y patrimonial. ¿Cuáles son las grandes preocupaciones de análisis del Turismo Cultural? Así en primer lugar, se han recogido varias propuestas de creación de productos turísticos, con base literaria, Rilke (profesora Martino) o histórica, San Pedro (profesores Trono y Oliva), y se ha planteado a su vez la cohesión territorial como objetivo de la creación de la Ruta de los Omeyas (investigadora Torres). Se ha considerado, por otra parte, la configuración de los destinos turísticos en términos de atractivos, marcas, percepciones a través de diferentes metodologías y con distintas claves turísticas: interpretación, marketing, sostenibilidad. Tal es el caso de los atractivos patrimoniales del Turismo de conflicto en Madrid (profesores Navajas y González), de la comunicación turística en San Antonio de Arecco, Argentina (profesor Centocchi), y de los paisajes culturales de los lagos de las Azores y de su percepción social (profesoras Castel-Branco y Soares). En relación con los destinos, hay que destacar la hipótesis del desarrollo territorial regional cultural en conexión con el transporte aéreo (profesora Napoli) que abre un nuevo campo, toda vez que nos traslada simbólicamente a los orígenes del turismo moderno y a estos excelsos momentos en el que el Grand Tour empezó a disfrutar de las mieles de la introducción y mejoras del ferrocarril.</p>
    <p>Otros grandes temas han sido el estudio de la funcionalidad turística de la ciudad de Cartagena de Indias, Patrimonio de la Humanidad, en Colombia (profesora Menchero), o la cuestión de los impactos. A estos se han acercado a través de los impactos causados por los visitantes y peregrinos en el Camino de Santiago Francés en España (profesora Martín Duque) o el propio impacto esperado de una declaración Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en la ciudad de Saint-Louis de Senegal (profesor Sow),</p>
    <p>Completa este abanico de temas, el análisis de las motivaciones y de los perfiles de los visitantes para segmentos específicos como el Turismo religioso y el Turismo literario (profesores Lavin, Viteri, Medina, Martínez, y profesor Pérez Redondo).</p>
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      <bold>5. La metodología </bold>
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    <p>La actualidad e innovación en los resultados recogidos en este Monográfico sobre Turismo Cultural se sustentan en una Metodología y Fuentes que pueden constituir un campo específico para el Turismo Cultural. Los trabajos presentados se han desarrollado a partir de distintas modalidades de investigación y metodologías cuya confluencia puede llegar a conformar el Turismo cultural como campo de investigación, algunas de ellas procedentes del turismo y otras ciencias sociales, otras de las ciencias humanas, imbricándose todas ellas y configurando una unidad dinámica de investigación.</p>
    <p>Así, destacan los trabajos empíricos de planteamiento cualitativo a partir de entrevistas a expertos y profesionales (Camino de Santiago Francés, Ruta de los Omeyas, Saint Louis en Senegal, Turismo de conflicto), técnica que pretende obtener información u opinión sobre una problemática a partir de expertos; así como análisis de base cuantitativa cuyo objetivo es documentar y definir una demanda, perfiles y motivaciones (Turismo literario y Turismo religioso). Ambos métodos de recogida de información son propios de las ciencias sociales, donde se inserta habitualmente al Turismo como campo científico. A ello, se suman análisis conceptuales (Arte contenporáneo) y análisis del territorio a partir de la observación (Montréal, Cartagena de Indias, Midi-Pyrénées), técnica tan antigua como la propia disciplina que se sustenta en ella, la Geografía, (desde Heródoto) y que otorga una relevancia al territorio y al paisaje como eje de análisis. Conceptualmente, la observación ha derivado, en parte, en el estudio de la documentación gráfica a través del análisis de las preferencias (Lagos de las Azores), una técnica muy bien acogida al seguir poniendo de relieve el territorio, los recursos y la sociedad. Se introducen, así mismo, otros métodos procedentes de la comunicación en todas sus formas (textos, imágenes, símbolos) en su aplicación a un destino turístico (San Antonio de Arecco), mientras que las fuentes históricas y literarias crean su propio espacio para la creación de productos turísticos con la obra de un excelso viajero (Rilke), o bien el recorrido de un viajero histórico (San Pedro). En ese sentido, se ha establecido el análisis histórico como fundamento de la sostenibilidad turística en los paisajes culturales de los Lagos de las Azores.</p>
    <p>Así pues, las humanidades afianzan su presencia toda vez que el patrimonio cultural se va haciendo menos material y comparte espacio con el arte contemporáneo, la literatura, la etnología, la antropología, la arquitectura o la historia. Junto a ellas, las ciencias sociales, con sus fuentes y métodos, siguen conservando un espacio preferente, mientras que la documentación gráfica y sus nuevas metodologías inician su penetración paulatina entre la Comunidad científica.</p>
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      <bold>6. Conclusión</bold>
    </title>
    <p/>
    <p>Así pues, si las cuestiones que se han planteado consolidan al Turismo Cultural como categoría del turismo (creación, producción, impactos, desarrollo regional, imagen), y las temáticas y la demanda lo van segmentando y especificando dentro de una tendencia global, no por ello el Turismo Cultural carece de entidad conceptual, con respuestas innovadoras, y con un fundamento epistemológico cada vez más enriquecedor. El Turismo Cultural ha quedado caracterizado por los patrimonios culturales y otras formas culturales, por los distintos turismos que se derivan, y por su imbricación con el territorio. Se confirma y consolida su categoría turística en tanto en cuanto está gestionada dentro del turismo, con sus problemáticas y dinámicas.</p>
    <p>La cohesión social que lo había definido a través de la empleabilidad se ve trasladada al campo de la investigación y varias metodologías clásicas e innovadoras le dan una coherencia y fortaleza como campo de investigación. Las consultas de la bibliografía manejada en los diferentes artículos del Monográfico muestran la interdisciplinariedad, junto con la participación de nuevos campos y áreas de investigación.</p>
    <p><bold>Cuadro 1.</bold> Propuesta de síntesis del Turismo Cultural</p>
    <p>
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    </p>
    <p>Terminaremos agradeciendo a todos nuestros colegas que con su participación han contribuido a dar un ejemplo de la mundialización del Turismo Cultural, Africa, América y Europa, y donde están representados relevantes destinos turísticos con muy diferentes realidades turísticas.</p>
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